Filosofía

Brena nace de la necesidad de retomar el contacto con la naturaleza, de bajar el ritmo para volver a encontrarnos y ver más allá del apogeo de la vida del siglo XXI. De tener un lugar en el que reconectar, un lugar en el que el paisaje no es solo fondo, sino memoria viva. Los Valles Pasiegos conforman un territorio único, un paisaje cultural modelado durante generaciones por la relación íntima entre las personas y la tierra. Aquí, las cabañas pasiegas no son solo arquitectura: son huella, refugio y forma de vida.

Brena se inserta en esa herencia con respeto, recuperando una cabaña existente para devolverle su sentido original desde una mirada contemporánea.

Patrimonio

Las primeras cabañas que se construyen lo hacen bajo un sistema ganadero de explotación extensivo y comunal. Posteriormente, durante los siglos XVI y XVII esto cambia y, a pesar de ser notoria la continuidad del sistema extensivo, sin cercados, comienzan a aparecer y a documentarse los primeros cierros o cerradas particulares. Empieza a consolidarse el sistema pasiego.

Asociadas a este sistema, basado en la intensificación del terreno y un proceso de muda entre las cabañas del fondo de los valles hasta las altas cumbres se construyen las cabañas pasiegas. Esta tipología constructiva, fuertemente vinculada a un territorio y a un modo de vida que hoy prácticamente ha desaparecido.

Las cabañas que hoy permanecen son patrimonio cultural y arquitectónico de Cantabria, además junto con ellas, las fincas y prados cercados constituyen un paisaje cultural único en el mundo que debe ser puesto en valor y protegido.

El turismo rural puede ser una alternativa para que muchas de ellas tengan una segunda vida y no caigan en estado de abandono y de ruina. Brena the cabin apuesta por una arquitectura sostenible, basada en los fundamentos del diseño bioclimático, por el uso de materiales naturales y responsables con el medio ambiente, así como también apuesta por los proveedores locales con el objetivo de generar un impacto positivo en la economía de la zona.

Rehabilitar Brena ha sido nuestra forma de contribuir a conservar este patrimonio, prolongando la vida de una construcción centenaria sin renunciar a una manera contemporánea de habitarla. Una intervención que parte del respeto por lo existente, por sus materiales, su identidad y su relación con el paisaje.

Somos responsables de generar un nuevo equilibrio que nos permita conservar la identidad de este paisaje, sus edificaciones y con ellas la historia y cultura del lugar.

Naturaleza

Brena the cabin es un proyecto que busca en todo momento la relación con el paisaje. Un equilibro entre sentirnos protegidos dentro del refugio y a su vez abiertos al paisaje. Se encuentra en el enclave privilegiado del barrio de La Concha, muy próximo a San Roque de Riomiera. Una ubicación cuya riqueza natural y etnográfica del valle impacta por su paisaje, moldeado por el paso del tiempo y creando un mosaico de formas irregulares que invitan a realizar innumerables paseos.

Aquí, la naturaleza no es simplemente el paisaje que nos rodea. Forma parte de la experiencia de Brena.

El silencio, la niebla, la lluvia, el cambio de las estaciones o la luz transformando el valle nos recuerdan que habitamos un lugar vivo.

Sostenibilidad

La sostenibilidad en Brena forma parte de la manera en la que entendemos la arquitectura. 

Desde el inicio, el proyecto se ha orientado a reducir su impacto medioambiental mediante el uso de materiales naturales, locales y duraderos, así como la colaboración con proveedores cercanos para minimizar la huella de transporte y reforzar el vínculo con el territorio. Esta elección no solo responde a criterios ambientales, sino también a la creación de espacios más saludables. Materiales como las placas de arcilla regulan de forma natural la humedad, mejorando la calidad del aire y generando un confort interior más equilibrado.

La cabaña se apoya además en estrategias bioclimáticas, con una envolvente que combina aislamiento e inercia térmica para mantener una temperatura estable de manera natural y reducir la dependencia de sistemas artificiales.

Brena aspira así a un consumo energético muy bajo, cercano a los estándares nZEB, donde eficiencia y bienestar van de la mano.